Había pasado
exactamente un mes desde que deje de dormir. Mi rostro reflejaba las horas y
horas de insomnio que sufría. Intentaba mantenerme alejado de cualquier espejo,
pues me veía enfermo y deprimente. A pesar de no poder dormir bien, podría ejecutar
mis actividades diarias: trabajar, hacer ejercicio, sacar a mis perros de
paseo. Pero aun así, extrañaba esas preciadas 8 horas de sueño, y extrañaba a
un más la causa de mi desvelo.
Me encontraba sentado a un lado de la
ventana, apreciando como el sol se asomaba lentamente por el Este. Estaba tan
concentrado en la trayectoria de la estrella, cuando algo interrumpió mi transe
matutino. Mi celular estaba timbrando, me acerque a la mesita de noche donde se
encontraba mi móvil, y lo tome. En la pantalla aparecía la palabra “privado”. Decidí
responder, solo para saber quién llamaba tan temprano.
-¿Si?- Respondí.
-Raven, estoy en la ciudad. No tardes.
Al escuchar esa voz, mi respiración se
cortó de tajo. Ni siquiera pude formular una respuesta.
Me quede pegado al aparato como idiota,
incluso después de que la llamada había terminado. Sabía quién me había
llamado, y también sabía exactamente a donde tenía que dirigirme, pero no
estaba seguro de que hacer. Me senté al borde de mi cama y hundí mi rostro
entre mis manos, me sentía aturdido. Era la última persona de la que esperaba
escuchar, y tenía miedo de volverme a
encontrar con él. Después de pensar un poco las cosas, tome una decisión. Me
dirigí al armario y busque una muda de ropa. Cuando termine de vestirme, tome
las llaves del auto y salí de mi departamento.
Cuando llegue al parque, me dirigí al centro
del lugar. Había una enorme fuente, y alrededor de esta se encontraban varias
bancas. En una de ellas un chico delgado, de cabello oscuro y piel pálida
estaba sentado admirando como el agua brotaba de aquella fuente. Camine
lentamente hacia él simulando tranquilidad. Esperaba que no fuera a notar mi
presencia, pero no tuve tanta suerte. Se giró hacia mí y nuestras miradas se encontraron,
pude notar como una débil sonrisa se dibujó en sus labios. Se levantó de su
asiento y camino hasta a mí, deteniéndose a unos cuantos pasos. Note señales de
cansancio en su mirada e incluso lo veía más delgado que la última vez que lo
vi.
-Hola… veo que tampoco has podido dormir-
dijo con cierta preocupación.
-Eso no importa ahora. Solo dime a que
viniste.
Quería terminar con eso de una buena vez y
volver a mi vida. Me había costado mucho esfuerzo mantenerme alejado de él.
-Vine para verte. No has respondido ninguno
de mis mensajes, mucho menos mis llamadas. Llamarte desde un teléfono público
era la única manera para contactarte.
Me sorprendí al escuchar el tono con el que me
hablaba, nunca antes se había molestado conmigo.
-Pensé que si cortaba todo tipo de contacto contigo, me evitaría una
escena como esta. Veo que me equivoque. Lo único que provoque fue que
regresaras.
-Después de que viaje más de 10 horas solo para verte, ¿me recibes así?-
Su voz se escuchaba quebraba.
-No
estás en la posición para reclamar!. Fuiste tú el que tomo la decisión de
alejarse!. Dijiste que sería lo mejor para ambos!- Al darme cuenta que había
elevado el tono de mi voz tome un profundo respiro y me tranquilice. – Si
ignore todas tus llamadas fue porque así lo quisiste.
-Lo
intente, Raven… Intente mantenerme alejado de ti, pero soy débil. Después de
tantos años, me es imposible.- Sus ojos se tornaron vidriosos.- Pensé que sería
simple terminar lo nuestro. Ambos sufríamos mucho y parecía la única solución.
Lo rodee con mis brazos, y lo acerque a mí.
En cuando hizo contacto con mi pecho rompió en llanto, como si se tratara de un
niño pequeño.
-Dan,
¿Entiendes las consecuencias de esto? Sabes que nuestra situación no es
sencilla. Si continuamos, tarde o temprano nuestra relación saldrá a la luz.
-El
dolor es más fácil de sobrellevar si estoy a tu lado. No me importa que tan
difícil sea. Quiero volver… déjame regresar contigo, por favor.
Mi corazón se derretía antes sus palabras. A
pesar de haberme mantenido firme por los pasados 30 días. El tenerlo así de
cerca me hizo cambiar de opinión.
-Nunca debiste irte, eres un idiota.
-Pero este idiota te ama demasiado.- Cerro
sus ojos y sus labios se entreabrieron.
Me acerque lentamente hasta el, pero me
detuve a unos milímetros de su rostro. Sabía que si continuaba, no habría
marcha atrás, pero el deseo bloqueo mi lado consciente y lo bese. El sabor de
sus labios me sabía a gloria, nunca me cansaba de besarlo, era como una
adicción. Hice una pequeña pausa para apreciar su rostro angelical.
-Y yo te amo a ti Dan.
Esa noche pude conciliar el sueño. El saber
que estaba a mi lado, el poder estirar mis brazos y tocar su cuerpo, me hacía
sentir seguro. Me llenaba de calma.
-¿Raven?-
Su
llamado interrumpió mi tranquilo sueño. Pero no me importaba, ahora sería capaz
de dormir las siguientes noches.
-¿sí?- Respondí.
-¿Mañana podemos visitar a mamá y papá? Los
extraño mucho.
-Sí, hermano. Ellos también te han
extrañado. Estoy seguro que se alegraran de que hayas vuelto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario